La Historia de los Hermanos López

Los gemelos Emmanuel y Santiago nacieron en la ciudad de Monterrey en México y a los ocho años partieron junto a su familia rumbo a los Estados Unidos en búsqueda de un mejor futuro. Con la mayoría de edad recién cumplida, acaban de entrar a la universidad gracias a una beca que se ganaron en la Hihg school con la que empezaron a estudiar programación y sistemas. Desde pequeños han sido aficionados a los videojuegos y su fascinación por los mundos de fantasía, las explosiones y la aventura fue lo que los impulsó a encaminarse en el desarrollo de uno de los sistemas de entretenimiento más prometedores en el futuro. Ambos saben que el mundo gira en torno a lo digital y confiesan que pasan muchas horas sentados frente a un computador o frente a la consola jugando videojuegos.

Como todo en la vida siempre hay una contraparte. Y no, no hablamos de la madre de los hermanos López que los regaña cada tanto por gastar mucho tiempo jugando videojuegos, hablamos de los Criptomineros. Aquellas personas que han venido amenazando a los gamers al acaparar todas las tarjetas video que les sea posible para llevar a cabo sus operaciones.

“Nos daba rabia saber que la demora era que saliera una nueva tarjeta gráfica con las mejores especificaciones para que al día siguiente se las llevaran todas” Afirma Santiago conteniendo la ira. “y es que no solo se trata de eso, ellos tienen muebles de metal repletos de tarjetas con las que todo el día están minando. Ese proceso consume muchísima energía y a nadie parece importarle lo que implica para el planeta. Solo les importa la plata” Agregó Emmanuel.

Y es que en el mundo de la Criptominería existen muchas maneras de conseguir los Criptoactivos. Existe la minería POW se centra en el poder computacional por lo que requiere de equipos muy potentes con muchas tarjetas gráficas. También existe la minería POL que permite a los mineros ganar por su reputación, por la cantidad de dinero invertido en las granjas de Criptominería y por la cantidad de transacciones realizadas. Por último, tenemos la minería POS, que no requiere trabajo ni poder computacional por lo que es la que menos energía consume y permite la valorización de la moneda por la cantidad de usuarios que tiene.

Emmanuel y Santiago pensaron durante un tiempo en la famosa frase “Si no puedes contra el enemigo, únetele” pero descartaron la idea por la cantidad de dinero que tenían que invertir en la compra de tarjetas de video.  El mundo de los Criptoactivos ya había llamado su atención, pero comprar tan solo una de las criptomonedas más conocidas también se veía como una opción inalcanzable. No porque no pudieran hacerlo, sino porque las ganancias no se verían de manera significativa a menos que invirtieran una suma considerable. Ambas posibilidades representaban un gran problema ya que el dinero que ganaban por su trabajo solo alcanzaba para suplir sus propios gastos y también estaba el dilema moral por el daño al planeta.

Ambos escucharon del proyecto Phoenixsiv en la universidad de la boca de un compañero que estaba obsesionado con el mundo de los Criptoactivos. Con dudas decidieron averiguar sobre el proyecto e invirtieron US$1000 dólares en la etapa de preventa en mayo de 2021.

 “Al principio da mucho miedo porque uno no sabe si pueda perder la plata, pero luego te das cuenta de que es como los videojuegos. Para que tu puedas disfrutarlo tienes que jugar con mucha gente por lo que primero tienen que conocerlo y esa es la labor que tenemos todos los que estamos dentro del proyecto. Tu solo tienes que darlo a conocer para que la moneda crezca y entre más personas la tengan más significa para nosotros” Afirma Santiago.

“Lo bueno de este proyecto es que todo el mundo puede comprar, que es algo muy fácil y que tú te puedes volver un líder invitando a los demás. Ya tengo a varios compañeros que se van a unir muy pronto. La ventaja es que solo se requiere poseer y tranzar con la criptomoneda para que su valor aumente, no tienes que hacer nada más. Además, así no acaparamos las tarjetas de video, no hacemos daño al planeta y todo el mundo puede jugar” Añade Emmanuel entre risas.

Los hermanos son conscientes de los riesgos que implica y afirman que como todo en la vida es un proceso de aprender, de volverse expertos como en los videojuegos. “Cuando empiezas eres inexperto y puedes caer en muchos errores, pero no vas a perder tanto precisamente porque la comunidad sigue creciendo. Es igual que en los videojuegos. Solo la experiencia hace al ganador”

La compra inicial de los hermanos representó 2.857 PSIV en la etapa en la que el precio estaba a US$0.35 centavos de dólar. Iniciaron con una inversión de US$1.000 dólares y a principios de septiembre de 2021 había incrementado su inversión a US$8.570 dólares.

“Nosotros vamos a vender solo una parte de nuestras PSIV cuando incremente el precio y vamos a aprovechar para comprar cuando disminuya. Ya sabemos que las criptomonedas tienen esas fluctuaciones, pero no nos preocupa porque el valor de la moneda va a incrementar a medida que aumente la comunidad. Más adelante tendremos la billetera y la tienda virtual, y pueda que hasta podamos transarla con nuestros videojuegos. Tenemos fe en ello.”

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